UNIDAD IV: RENACIMIENTO

Publicado en por qué larga es la historia de la música

EL HUMANISMO: LA APARICIÓN DEL PENSAMIENTO CRÍTICO




Este es el mapa de Europa en el Siglo XV. Fijate cómo, luego de la Guerra de los Cien Años, Francia ha logrado unificarse y casi tiene el aspecto actual.En tanto, España, a partir de la expulsión de los moros, en 1492, y de la unión de Aragón y Castilla,  logra la unificación en lo que se llamó la "monarquía pactista".  Alemania e Italia permanecen aún divididas, pero los estados más poderosos de esta última serán los protagonistas del Renacimiento. En el Mediterráneo oriental,dos grandes imperios rivalizan: el Mameluco y el otomano.

Con los comienzos de la ciencia moderna, durante los siglos XV y XVI,  comienza el cuestionamiento de los saberes tradicionales.    En el campo de la astronomía, el canónigo Nicolás Copérnico,  Tycho Brahe, Johannes Kepler, en física Galileo Galilei, en anatomía Andreäs Vesalio y en medicina Paracelso destacaron como los grandes pensadores que se atrevieron a criticar los conocimientos heredados.  El filósofo y divulgador de la ciencia Giordano Bruno,  quemado vivo en Roma en el año 1600, fue en este período probablemente el más ferviente crítico del saber tradicional.  

Andreäs Vesalio – 1514, 1564 – y sus colegas comienzan en esta época a diseccionar cadáveres humanos, elaborando una anatomía basada en la observación directa y no en las escandalosamente inexactas obras de Galeno. Destacados dibujantes y artistas de la época, como Leonardo da Vinci, colaboraron en el dibujo de los cortes anatómicos, permitiendo producir textos muy claros y precisos, los que reproducidos por millares gracias a la imprenta, mejoraron la calidad de la educación médica. Es en esta época en que los médicos formados en las universidades comienzan a tratar verdaderamente a los pacientes, alejando a barberos y comadronas a funciones secundarias.

 

 


Un célebre médico alquimista de la época Paracelso es el primero quesostiene  que cada enfermedad es distinta y reconoce orígenes distintos, luego necesita remedios específicos, no existe una panacea universal; las enfermedades son de origen natural y en la naturaleza está la cura. Con ello deja de lado la medicina medieval basada en la  acción a distancia y en la influencia de los astros y la magia sobre las enfermedades.

 

 EL RENACIMIENTO. 

 

El artista y escritor italiano Giorgio Vasari fue uno de los primeros autores en utilizar este término en su obra Vidas de pintores, escultores y arquitectos famosos, publicada en 1570, pero hasta el siglo XIX este concepto no recibió una amplia interpretación histórico-artística.

Sin embargo, Vasari había formulado una idea determinante, el nuevo nacimiento del arte antiguo, que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista

Históricamente, el Renacimiento fue contemporáneo de la Era de los Descubrimientos y las conquistas ultramarinas. Ésta "Era" marca el comienzo de la expansión mundial de la cultura europea, con los viajes portugueses y el descubrimiento de América, lo cual rompe la concepción medieval del mundo, fundamentalmente teocéntrica.

El Renacimiento comenzó en Italia en el siglo XIV y se difundió por el resto de Europa durante los siglos XV y XVI. En este período, la fragmentaria sociedad feudal de la Edad Media, caracterizada por una economía básicamente agrícola y una vida cultural e intelectual dominada por la Iglesia, se transformó en una sociedad dominada progresivamente por instituciones políticas centralizadas, con una economía urbana y mercantil, en la que se desarrolló el mecenazgo de la educación, de las artes y de la música. El desmembramiento de la cristiandad y el desarrollo de los nacionalismos, la introducción de la imprenta, entre 1460 y 1480, y la consiguiente difusión de la cultura fueron de la mano, potenciándose mutuamente, con la revolución operada en el mundo de las ideas. El determinante, sin embargo, de este cambio social y cultural fue el desarrollo económico europeo, con los primeros atisbos del capitalismo mercantil. En este clima cultural de renovación, que paradójicamente buscaba sus modelos en la Antigüedad Clásica, surgió a principios del siglo XV un renacimiento artístico en Italia de empuje extraordinario.

SANDRO BOTTICELLI: EL NACIMIENTO DE VENUS. El personalísimo estilo de este artista  se caracteriza por un particular estudio de la línea curva y por los efectos velados

El artista tomó conciencia de individuo con valor y personalidad propios, se vió atraído por el saber y comenzó a estudiar los modelos de la antigüedad clásica a la vez que investigaba las técnicas del claroscuro, las formas de representar la perspectiva, y el mundo natural, especialmente la anatomía humana y las técnicas de construcción arquitectónica. El paradigma de esta nueva actitud es Leonardo da Vinci, personalidad eminentemente renacentista, quien dominó distintas ramas del saber, pero del mismo modo Miguel Ángel Buonarroti, Rafael Sanzio, Sandro Botticelli y Bramante fueron artistas conmovidos por la imagen de la Antigüedad y preocupados por desarrollar nuevas técnicas escultóricas, pictóricas y arquitectónicas, así como por la música, la poesía y la nueva sensibilidad humanística.

Mientras surgía en Florencia el arte del Quattrocento o primer Renacimiento italiano, así llamado por desarrollarse durante los años de 1400 (siglo XV), gracias a la búsqueda de los cánones de belleza de la Antigüedad y de las bases científicas del arte, se produjo un fenómeno parecido y simultáneo en Flandes (especialmente en pintura), basado principalmente en la observación de la vida y la naturaleza y muy ligado a la figura de Tomás de Kempis y la "devotio moderna", la búsqueda de la humanidad de Cristo. Este Bajo Renacimiento, conjugado con el italiano, tuvo gran repercusión en la Europa Oriental, (la fortaleza moscovita del Kremlin, por ejemplo, fue obra de artistas italianos).

LEONARDO DA VINCI, VIRGEN DE LA GRANADA. El teocentrismo medieval dio paso a un antropocentrismo que influyó, incluso, en la concepción de la divinidad. Es así que tanto la Virgen como el Niño adquieren rasgos humanos individuales y se nos presentan como la perfección de lo humano. Esta perfección es lograda mediante un sesudo estudio de las proporciones.

 

 

 

La segunda fase del Renacimiento, o Cinquecento (siglo XVI), se caracterizó por la hegemonía artística de Roma, cuyos Papas (Julio II, León X, Clemente VII y Pablo III) (algunos de ellos pertenecientes a la familia florentina de los Médici) apoyaron fervorosamente el desarrollo de las artes, así como la investigación de la Antigüedad Clásica. Sin embargo, con las guerras de Italia muchos de estos artistas, o sus seguidores, emigraron y profundizaron la propagación de los principios renacentistas por toda Europa Occidental.

Durante la segunda mitad del siglo XVI empezó la decadencia del Renacimiento, que cayó en un rígido formalismo, y tras el Manierismo dejó paso al Barroco.

En Florencia el desarrollo de una rica burguesía ayudará al despliegue de las fuerzas del Renacimiento, la ciudad se convierte en punto de partida del nuevo estilo, y surgen, bajo la protección de los Médicis, las primeras obras que desde aquí se van a extender al resto de Italia.

Arquitectura

Había dos tipos de edificios: religiosos (iglesias) y civiles (urbanos y laicos). Entre los principales elementos constructivos se encuentran:

Sustentantes: Arco de medio punto y columnas.

Sustentados: Cúpula, bóveda de cañón y cubiertas planas con casetones.

Elementos decorativos: Pilastras, frontones, pórticos, decoración heráldica, almohadillado, voluta, grutescos, guirnaldas y medallones.

Desde un principio la arquitectura renacentista tuvo un carácter profano, y, lógicamente, surgió en una ciudad en donde el Gótico apenas había penetrado, Florencia; en la Europa de las grandes catedrales, se implantó con dificultades.

Se caracterizó por el empleo de proporciones modulares, superposición de órdenes, empleo de cúpulas e introducción del orden colosal. En el Quattrocento fue frecuente recurrir a columnas y pilastras adosadas, a los capiteles clásicos (con preferencia el corintio, aunque sustituyendo los caulículos por figuras fantásticas o de animales), los fustes lisos y el arco de medio punto, a la bóveda de cañón y de arista, así como a cubiertas de madera con casetones. Lo que fundamentalmente distingue a la arquitectura del Quattrocento de la del Alto Renacimiento (o Cinquecento) es la decoración menuda (putti, guirnaldas de flores o frutos, grutescos, etc.), el alargamiento de la cúpula (catedral de Florencia, de Filippo Brunelleschi) y las fachadas de piedra tosca (Palacio Medici−Ricardi, de Michelozzo di Bartolommeo) o con los sillares en realce (Palacio Rucellai, de Bernardo Rosellino, proyecto de Alberti).

La arquitectura del Cinquecento tuvo como centro Roma: En 1506 Donato d'Angelo Bramante terminaba su célebre proyecto para la basílica de San Pedro en el Vaticano. Los palacios se adornaron de valiosos bajorrelieves (Palacio Grimani de Venecia, 1549, obra de Michele Sanmicheli) o de esculturas  (biblioteca de San Marcos, 153750, Venecia, obra de Jacopo Sansovino).

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c) LA MÚSICA EN EL RENACIMIENTO

Después de la larga y relativamente estática Edad Media, los años del Renacimiento trajeron una explosión de fresca energía artística, un período de secularización veloz, cambio social, elevada movilidad y desarrollo tecnológico en campos como la impresión musical y la fabricación de instrumentos. El estilo musical se hizo más personal y se esparció rápidamente de país en país, en especial pro medio de los viajes de los compositores holandeses, que llevaron su habilidad contrapuntística a casi todas las cortes europeas. Pero el suelo más fértil para su tarea lo hallaron en Italia, hogar espiritual del Renacimiento, donde las técnicas flamencas se vincularon con una tradición floreciente de canciones nativas y un repertorio soberbio de poesía vernácula. Allí se desarrolló el madrigal italiano durante varias generaciones de compositores dotados en el más típico género musical del Alto Renacimiento. El estilo musical renacentista fue le producto de una cantidad de cambios significativos tanto en la técnica cuanto en los valores. En tanto que la música medieval estaba confinada a una gama bastante estrecha y se escribía para voces iguales, los compositores del Renacimiento expandieron el espacio musical usable a aproximadamente cuatro octavas. No está claro qué es cause y qué es efecto, pero se pueden notar varias evoluciones relacionada: la delineación de partes vocales específicas (cantus, altus, tenor, bassus) con escalas individuales, el surgimiento del bajo como base de la estructura sonora y un concepto inicial de la armonía, todavía bastante primitivo, pero expresado con una conciencia creciente de sonoridad y acorde, con pasajes ocasionales restringidos al movimiento de acordes, una voz de bajo menos melódica, que más de movía por cuartas y quintas pero por grados y una tendencia a la cadencia en los acordes sostenidos. Dos ideas fueron tomando fuerza consciente en la teoría renacentista: los agrupamientos graduales de los esquemas de escalas modales en los modos mayor y menor y el reconocimiento de la tríada como unidad vertical. Ya no era indispensable la matriz de un canto llano para una composición musical. Tomaron su lugar las técnicas imitativas que distribuían la actividad musical entre todas las partes y las trataban de igual manera. La estructura musical se convirtió en una serie de “puntos” de imitación separados por cadencias claras y se consideró a la sustancia musical como algo nuevo y único, más que un procesamiento y comentario de materiales preexistentes. En síntesis, se hizo posible la composición “libre”. El elemento unificador era el motivo imitado, que unía a todas las voces en una red polifónica apretada. Ya no eran operativos muchos de los viejos valores medievales. La preferencia de la Edad Media por una expresión generalizada de una obra musical le dio su lugar a un conjunto de técnicas específicas para expresar palabras, frases y emociones individuales. El concepto de obra o género musical dejó de ser colectivo para convertirse en una serie de trabajos individuales distintos. La construcción musical pasó de una coordinación mecánica de esquemas modulares a un flujo coherente y un desarrollo orgánico. Se le dio estructura rítmica independiente a las líneas individuales, coordinadas de forma libre por el tactus (compás) que daba como resultado una rica textura de ritmos cruzados y acentos. Otros valores significativos de la música renacentista incluyen la combinación homogénea de sonidos, el gusto por las sonoridades verticales mantenidas (acordes), las cadencias articuladas claramente a intervalos regulares, el sentido del ritmo cuidado de la disonancia para proporcionar un ritmo regular de tensión y distensión, y un sentimiento de movimiento y dirección tonal. Una música de “devenir” (opuesta a la visión medieval de la música como el eterno “ser”). La música renacentista fue más una realidad que un símbolo, pensaba para que se la percibiera y disfrutara por sí misma, apelando directamente a los sentidos y expresiva del sentimiento humano. La belleza era una propiedad terrenal de los objetos y existía para dar placer a los sentidos. La música era valorada como un arte autónomo, independiente de la poesía y de la liturgia. La música instrumental se siguió modelando sobre la base del estilo vocal, pero empezaban a evolucionar varios géneros característicos: tema con variaciones, piezas imitativas como el ricercare (antecesor de la fuga) y piezas rápidas y rapsódicas como la fantasía y la toccata.

Los músicos renacentistas fueron tomando cada vez más conciencia de que vivirían en medio de emocionantes tiempos de innovaciones. Joannes Tinctoris, el primer gran teórico del Renacimiento, escribió a fines del siglo XV que “en esta época...las posibilidades de nuestra música han crecido tanto que parece ser un arte nuevo, si lo puede decir así...” y “además, aunque parece más allá de los creíble, no existe un sola pieza musical, no entre las compuestas en los últimos cuarenta años, que los entendidos consideren valiosa”. Rowell Lewis,  Introducción A La Filosofía De La Música Antecedentes Históricos y Problemas Estéticos, Barcelona,  Gedisa Editorial, 1999

 

c.1) ESTILOS Y TENDENCIAS

La creciente dependencia en el intervalo de la tercera como consonancia es una de las características más pronunciadas de la música renacentista (en la Edad Media, los intervalos de tercera habían sido consideradas como disonancias).La polifonía, usada desde el siglo XII, se volvió bastante elaborada, con un creciente número de voces independientes durante el siglo XIV. El principio del siglo XV trajo consigo la simplificación, con las voces esforzándose a menudo por ser más suaves. Esto fue posible debido al gran aumento del rango vocal en la música, a diferencia de la Edad Media en la cual el rango estrecho hizo necesario el cruce frecuente de las partes requiriendo así de un mayor contraste entre ellas. Las características modales (opuestas a las tonales) de la música del Renacimiento comenzaron a colapsar hacia el final del periodo con el uso creciente de intervalos de quinta como movimientos raíces. Desde entonces esto se ha desarrollado en una de las características de definición de tonalidad.

c.2) GÉNEROS

Las formas litúrgicas más importantes que se mantuvieron durante el Renacimiento fueron las misas y los motetes, con algunos desarrollos hacia el final, que se produjeron a medida que los compositores de música sacra comenzaron a adoptar las formas no religiosas (como el madrigal) para sus propias composiciones.

Los géneros sagrados más utilizados fueron la misa, el motete, el madrigal espiritual y el lauda.

Como modelo de música religiosa, sin duda, debemos referirnos a la misa  para San Antonio de Padua de Guillaume (Guillermo) Dufay

http://www.youtube.com/watch?v=1Bt5AltXdjU&feature=related


 

Durante este período, la música no religiosa tuvo una creciente difusión, con una amplia variedad de formas, aunque en realidad, comparando con el período de la Edad Media, esta explosión se explica por la difusión a través del medio impreso. Es probable que una gran cantidad de música popular del Medioevo tardío se haya perdido debido a la falta de documentación. La música no religiosa del Renacimiento incluye cantos para uno o varias voces, en formas como la frótola, la canción, el madrigal, la caccia, la canción en sus diferentes formas (rondó, virelai, pastorela, balada) la canzonetta, el villancico, la villanella y la canción de laúd.

Del inglés Thomas Morley, podemos escuchar esta Fantasía:   

      Il Lamento on discant Viol

http://www.youtube.com/watch?v=X9tQRr41sTs&feature=related


La música instrumental incluye la música para consortes de flauta dulce, viola y otros instrumentos así como danzas para varios conjuntos. Los géneros más comunes fueron la toccata, el preludio, el ricercare y la canzona.

Los conjuntos instrumentales podían tocar una basse danza, una pavana, una gallarda, una alemana, o una corriente o courante.

Hacia el final del periodo, aparecen los primeros precursores dramáticos de la ópera tales como la monodia, la comedia madrigal y el intermedio.


Las flautas en el renacimiento

La época renacentista marca un punto de inflexión en la concepción de la interpretación musical con flauta, puesto que es el periodo en el que los constructores, siguiendo los avances en física acústica que se iban produciendo, comienzan a fabricar flautas dulces y traveseras agrupadas por familias cada vez más ricas y variadas. 

De manera general, pueden distinguirse las siguientes tesituras, de la más aguda a la más grave: exilent, sopranino, soprano, contralto, tenor, bajo, contrabajo y subbajo (poco usual). Las medidas tienden a ser cada vez más homogéneas en este periodo, aunque siempre pueden existir variaciones entre constructores. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en la gran flauta contrabajo del Museo de Verona (2,85 m de longitud), en contraposición a la pequeña flauta sopranino en fa del Kunsthistorisches Museum (Museo Histórico de Arte) de Viena. 

Para obtener la nota más grave producida por una flauta y conocer así su afinación, es necesario tapar todos los agujeros de la misma. Además, las flautas se encuentran afinadas una octava más aguda que la tesitura humana correspondiente. De esta manera, la nota más grave que emite una flauta exilent es el do4. La nota más grave emitida por una flauta sopranino es un fa3, mientras que la flauta soprano emite un do3. Si alternamos sucesivamente en orden descendente las notas fa y do según las octavas, obtendremos que la nota más grave emitida por una flauta contralto es un fa2, por una flauta tenor es un do2, por una flauta bajo es un fa1 y por una flauta subbajo es un do1. 

Del período comprendido entre 1.530 y 1.650, se conservan aproximadamente 150 ejemplares de diferentes flautas dulces. Ello nos da una idea de la popularidad que adquirió este instrumento durante la época del renacimiento. En los Museos de París, Frankfurt, Verona, Nüremberg, Viena y Bruselas pueden encontrarse magníficas colecciones de flautas. 

La flauta dulce del renacimiento es generalmente de una pieza y recta, en forma de bastón. Sólo la boquilla y el pabellón están ligeramente marcados. Sus paredes son espesas, casi cilíndricas y muy vaciadas. La boquilla suele ser bastante larga con un orificio estrecho. El sonido es pobre en agudos, graso y redondo. 

En el renacimiento, las flautas dulces se encontraban muy extendidas por toda Europa, existiendo colecciones en las principales casas reales del continente, así como en la alta aristocracia. En Inglaterra, la corte de Eduardo VI contaba con cinco flautistas. En 1.603, año del fallecimiento de Isabel I, se sabe que en sus funerales iban a tocar siete instrumentistas de flauta dulce y otros siete de flauta travesera. Enrique VIII, durante su juventud, tocaba el virginal, la flauta dulce y la flauta travesera, además de practicar el canto y de bailar. La corte inglesa disponía a la muerte de este monarca de una colección de 72 flautas traveseras y 76 flautas dulces. 

En el renacimiento, las flautas se utilizaban básicamente en grupo, así como en conjuntos instrumentales (Consort) Las flautas dulces pensadas para tocar polifónicamente tenían una extensión de una octava y una sexta, aunque durante la poca renacentista existieron flautas con una extensión que superaba las dos octavas y media, una tesitura superior inclusive a las de las flautas barrocas.

Generalmente, la música compuesta para estos conjuntos instrumentales renacentistas no especificaba qué instrumentos deberían ser utilizados. Existen excepciones, como la del francés Pierre Attaingnant (1.494 1.551/2), que en el año 1.533 indicaba qué canciones a cuatro voces podían ser interpretadas con flautas dulces y cuáles no.

 

 

c.3) TEORÍA Y NOTACIÓN

La música medieval había estado dominada por la filosofía pitagórica que, a través de Boecio, impregna la forma de encarar tanto la práctica como la teoría y filosofía musical. En la universidad medieval, la música fue admitida como una de las siete artes liberales superiores:  se estudia en el  Cuadrivium (música, Aritmética, Geometría y Astronomía), lo que afirma su carácter de ciencia y no de práctica. Las otras tres artes liberales superiores integran el Trivium (Letras. Leyes y Teología).

La división pitagórica entre música mundana, música humana y música instrumental es mantenida hasta avanzada la Edad Media. La música mundana es la música de las esferas; la humana vincula las partes del alma con los elementos del cuerpo en un determinado orden numérico (recordemos el orden de los armónicos musicales) y la música instrumental es  finalmente la que se escucha, pero también se hace una distinción entre la vocal y la instrumental, prefiriéndose por su excelencia a la primera. Ello implicará durante la Edad Media la preferencia de compositores y público por el canto. Por otra parte, el músico será aquel que se ocupe de las cuestiones científico - filosóficas de la música en tanto que el ejecutante será simplemente ‘cantor’,

Las composiciones del Renacimiento estaban escritas únicamente en particellas; las partituras generales eran muy raras, y las barras de compás no se usaban. Las figuras eran generalmente más largas que las usadas en nuestros días; la unidad de pulso era la semibreve,. Como ocurría desde el Ars Nova cada breve) podía equivaler a dos o tres semibreves que podría ser considerada como equivalente al "compás" moderno, aunque era un valor de nota y no un compás. Se puede resumir de esta forma: igual que en la actualidad, una negra puede equivaler a dos corcheas o tres que se escribirían como un "tresillo." En la misma lógica podemos tener dos o tres valores más cortos de la siguiente figura, la "mínima," (equivalente a la moderna "blanca") de cada semi-breve. Estas diferentes permutaciones se denominan "tempus perfecto/imperfecto" según la relación de breve-semibreve, "prolación perfecta/imperfecta" en el caso de la relación semibreve-mínima, existiendo todas las combinaciones posibles entre uno y otro. La relación tres-uno se llamó "perfecta," y la dos-uno "imperfecta." Para las figuras aisladas existían reglas que reducían a la mitad o doblaban el valor ("imperfeccionaban" o "alteraban," respectivamente) cuando estaban precedidas o seguidas de determinadas figuras. Las figuras con la cabeza negra (como las negras) eran menos habituales. Este desarrollo de la notación mensural blanca es el resultado de la popularización del uso del papel, en detrimento del pergamino, más débil y que no permitía el rasgado de la pluma para rellenar las notas; notación de épocas precedentes, escritas en pergamino y en color negro. Otros colores, y más tarde, el rellanado de las notas (ennegrecimiento) fueron usados para indicar imperfecciones o alteraciones o indicar otros cambios rítmicos temporales.

A lo largo del siglo XV, vemos como los músicos dejan progresivamente de lado la los teóricos medievales (Boecio, Casiodoro e Isidoro de Sevilla) y se vuelcan a la práctica de los instrumentos. Es así que en 1410 se edita el primer tratado musical en castellano: ‘Reglas de Canto plano e de Contrapunto  e de Canto de Organo fechas para información’, de Fernando Esteban que cuenta con abundante material musical, desde Vitry a Murino.

De aquí en adelante, de acuerdo  con los cambios en los tiempos, se percibe una mayor preocupación de los teóricos por las cuestiones de la práctica musical a la que se está dando mayor importancia.

1480: Ars mensurabilis et inmensurabilis Cantus’

1472: ‘Musica Practica’, Bartolomé Ramos de Pareja. Profesor en la Univ. de Salamanca, luego pasa a Bolonia. Sigue a Boecio. Nos da datos sobre la práctica de la polifonía en España.

Johannes Tinctoris, el célebre organógrafo,  presta servicio en la corte de Fernando de Aragón.

Y ya que estamos en España, qué te parece un villancico de Juan Vázquez, uno de los principales compositores de aquel esplendoros siglo XV musical español?

http://www.youtube.com/watch?v=xdGIN2uoRyM

 

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